miércoles 20 de junio de 2018 - Edición Nº1276
REPUBLIK | Noticias de la cosa pública » Campo » 5 jun 2018

Biodiesel

El biodiesel, una industria eficiente que no para de recibir golpes

La industria del biodiesel argentino, una de las más competitivas de la agroindustria nacional, no para de recibir golpes.


(www.REPUBLIK.com.ar) La industria del biodiesel argentino, una de las más competitivas de la agroindustria nacional, no para de recibir golpes. A mediados del pasado mes de abril, en REALPOLITIK dimos cuenta del cierre del mercado norteamericano por los próximos cinco años, una pésima noticia para este sector.

En solo un mes, la economía doméstica sufrió una fuerte devaluación, con un dólar que superó la barrera de los 25 pesos. En paralelo, empezaron las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para conseguir un préstamo que sería de 30 mil millones de dólares. La historia reciente se ha encargado de demostrar que tras estos fondos, vienen las exigencias para el ajuste de las cuentas fiscales.

En este contexto por demás volátil, el presidente Mauricio Macri empieza a delinear un fuerte recorte del gasto público, y mira con lupa a los sectores de la economía que generan ingresos de divisas. Por eso, no causaron sorpresa los trascendidos que indicaron la interrupción de la baja gradual a las retenciones de soja, y la restauración de los derechos de exportación al maíz y trigo.

A días de asumir, desde la Casa Rosada eliminaron las retenciones al trigo y al maíz, mientras que en soja, y para no perder recursos fiscales, bajaron el porcentaje del 35 al 30 por ciento, para luego establecer una quita gradual, a razón de medio punto por mes. En la actualidad, el porcentaje de este gravamen es del 27,5 por ciento.

En el caso del biodiesel, el Poder Ejecutivo elevó este arancel del 8 por ciento establecido el pasado mes de enero a un 15 por ciento. En los fundamentos de la decisión, desde el oficialismo explicaron que “resulta necesario continuar propiciando la convergencia entre los derechos de exportación de dicho producto y el del biodiésel”. Existen dos lecturas posibles para esta decisión, más allá del discurso macrista: La acuciante necesidad de engrosar las arcas del Estado, y dar señales positivas a Estados Unidos, que cerró el ingreso del biocombustible aduciendo que este producto está subsidiado.

La iniciativa del gobierno de elevar los aranceles a la exportación de este biocombustible constituye una medida de neto corte fiscal, cuyo principal impacto será la caída de las ventas a Europa, que en este momento es el principal destino de este producto.  Las exportaciones de este biocombustible generaron en 2017 una facturación de 1.124 millones de dólares.

El golpe también se sentirá fuerte en el complejo exportador de biodiésel, que registra cerca de 40 plantas distribuidas en todo el país. Su capacidad instalada de producción es de aproximadamente 4,5 millones de toneladas anuales y genera 6 mil puestos de trabajo, sobre todo en la zona del puerto de Rosario.

La decisión de elevar este arancel se produce en medio de un clima de incertidumbre para la cadena de valor sojera, que espera definiciones concretas en torno a la interrupción a la baja gradual en los derechos de exportación de la soja. (05/06/2018) 

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