lunes 12 de noviembre de 2018 - Edición Nº1421
REPUBLIK | Noticias de la cosa pública » Campo » 14 ago 2018

Ventas en caída

Los fabricantes de maquinaria agrícola argentinos reclaman por mejores condiciones para acceder a crédito

El sector de la maquinaria agrícola argentina vive un momento de retracción, y si bien este año se perfila una muy buena perspectiva de siembra, la realidad es que todavía se sienten los efectos de la campaña anterior. La sequía impactó en los rindes, con la soja como principal cultivo afectado.


(www.REPUBLIK.com.ar) El sector de la maquinaria agrícola argentina vive un momento de retracción, y si bien este año se  perfila una muy buena perspectiva de siembra, la realidad es que todavía se sienten los efectos de la campaña anterior. La sequía impactó en los rindes, con la soja como principal cultivo afectado.

Las estadísticas oficiales rubrican este momento. De acuerdo al INDEC, las ventas de maquinaria registraron el segundo trimestre de 2018 una caída promedio de 26,9 por ciento respecto a las unidades comercializadas en igual período del año pasado. Según el organismo oficial, se trata de la mayor retracción que este sector sufre en los últimos tres, y es una postal de la caída de la actividad de los fabricantes.

En este contexto por demás complicado, se suman variables que hacen aún más compleja la ecuación: suba de tarifas de servicios, incremento en los costos de producción, fuerte presión impositiva y una apertura indiscriminada de importaciones. Y como si fuera poco, el financiamiento es cada vez más escaso. Solo en las grandes exposiciones, como Expoagro o Agroactiva, se ofrecen líneas de financiamientos a tasas seductoras, que se extienden por unos pocos días. 

Desde la Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA) tomaron nota de esta situación, y dejaron en claro su postura. El titular de ese espacio advirtió que para poder acceder a líneas de financiamiento, los equipos deberían contar un determinado porcentaje de integración de piezas argentinas.

Este último no es una cuestión menor. En el segundo gobierno de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner intentaron avanzar en este punto, y desde la Casa Rosada obligaron a multinacionales de peso con presencia en Argentina a realizar inversiones, para empezar a elaborar en el país lo que habitualmente importaban.

Un ejemplo: las cosechadoras que John Deere comercializaba en el país eran ensambladas en Argentina con componentes enviados desde Brasil. La idea del gobierno nacional pasaba por que esa cosechadora sumara componentes y mano de obra nacional, para generar trabajo en el país y que –en la medida de lo posible- compita en condiciones de igualdad con los productos locales. El objetivo final era que esa cosechadora tuviera un 60 por ciento de trabajo y componentes argentinos.

Pero más allá de este impulso, la realidad es que el porcentaje de integración nacional de la maquinaria importada no creció al ritmo esperado. El presidente de CAFMA, Raúl Crucianelli, fue claro en este sentido y reclamó que las líneas crediticias en Argentina deben estar enfocadas a maquinaria que respeten estos requisitos.

"Los que tienen integración nacional son los que pueden contar con algunas ventajas financieras e impositivas", explicó Crucianelli. Esta cuestión fue abordada en la última reunión de la mesa de competitividad para este sector, y desde la cámara evaluaron que los porcentajes presentados por el gobierno son bajos. “Deben ajustarse al considerar que la fórmula de la integración de los componentes debería ser 60 por ciento nacional y 40 por ciento importado", estimó.

En Brasil, un destacado jugador en el negocio agroindustrial, las reglas son bien claras en este sentido, y si bien las multinacionales como Agco, Case, New Holland y la mencionada John Deere tienen base en el vecino país, desde el gobierno buscan proteger a la industria local. Así, los brasileños manejan una línea de crédito denominada FINAME, que permite acceder a tasas con un muy bajo porcentaje de interés a aquella maquinaria que cuente con un mínimo de 60 por ciento de componentes nacionales. Un ejemplo que debería seguir el gobierno argentino. (14/08/2018)

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