jueves 20 de septiembre de 2018 - Edición Nº1368
REPUBLIK | Noticias de la cosa pública » Ciudad » 15 ago 2018

Un escándalo que trasciende la corrupción

Uberti y Telpuk, la historia de la valija que se repite 10 años después

El ex funcionario y la ex vedette vuelven a estar en boca de todos, luego de lo que sucedió con la valija de Antonini Wilson.


El hombre que estuvo prófugo y luego de entregarse, al verse acorralado por la Justicia, se convirtió en el primer ex funcionario K arrepentido, tiene un pasado tormentoso que no tiene que ver precisamente con la corrupción. Oriundo de Wheelwright, un pueblo de la provincia de Santa Fe, que limita con la ciudad de Colón en Buenos Aires, abandonó su lugar de origen para poder estudiar.

Claudio “Pachi” Uberti provenía de una familia humilde de su localidad natal; durante toda la secundaria se tomaba el Chevallier a las 8 de la mañana, hacía unos 20 kilómetros hasta Colón para ir al colegio y volvía a las 18 horas. Nunca tuvo demasiados lujos e, incluso, se quedaba a almorzar en la casa de un compañero de la escuela todos los días.

Años después, cuando decidió comenzar una carrera universitaria, se mudó a Rosario, lugar donde comenzaron sus primeros problemas judiciales. Al poco tiempo de afincarse en la ciudad santafesina, fue acusado de intento de homicidio por tirar una mujer de un balcón, algo que le valió estar detenido por casi dos años hasta que la causa se esclarezca.

Una vez que pudo recuperar la libertad, decidió ir al sur del país a limpiar su imagen y borrar su historia. Con 20 años a cuestas conoció a Julio De Vido, el hombre que su jefe en su paso por la política nacional y forjaron una amistad que parecía inquebrantable. De la mano del ex ministro de Planificación llegó al   Órgano de Control de Concesiones Viales (OCCOVI), con el arribo de Néstor Kirchner a la presidencia.

Antes de convertirse en funcionario, con la intensión de olvidar su pasado, se dedicó a otro rubro distinto al que había comenzado a formarse. Las primeras decisiones en su vida las tomó al frente de una fábrica de azulejos, lugar que fue el trampolín para iniciar algunos negocios que lo llevaron a codearse con empresarios y personas ligadas al poder en la provincia patogónica.

Su relación con la mujer que destapó la olla

En este rompecabezas hay una mujer que es un punto de inflexión en la historia de Uberti. Se trata de María del Luján Telpuk, quien descubrió la valija en la que Guido Antonini Wilson transportaba 800 mil dólares y luego desató un escándalo internacional. La vida de esta trabajadora aeroportuaria dio un rotundo giro luego de este episodio que marcó un antes y un después.

Telpuk es oriunda de Hughes, un pueblo del departamento de General López, y que tan solo queda a unos 8 kilómetros de distancia de Wheelwright, también cercano a la localidad bonaerense de Colón. Gracias a los vínculos de su hermano, luego de ser maestra jardinera en sus inicios profesionales, pudo llegar a ser integrante de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, aunque sus anhelos eran otros y llegaron después al explotar esta noticia en todos los medios.

Al hacerse famosa por el caso de la valija, tuvo un fugaz paso como vedette, en donde se dedicó a posar semidesnuda en cuanta revista se lo proponga. Pero su estrellato duró poco, y luego desapareció de la pantalla. Según los datos, volvió a su lugar de origen y conoció a un millonario empresario colonense que le regaló, entre otras cosas, varias hectáreas de campo en Pirán, provincia de Santa Fe y un lujoso auto cero kilómetro.

Al mismo tiempo, los rumores sobre la instalación de un burdel en esa zona se fueron incrementando entres los vecinos de los pueblos de alrededor. Allí, la ex vedette y el poderoso hombre pasaron a ser socios de un lugar que habría recibido a personas muy importantes ligadas a los negocios y a la política nacional.

En el caso de las valijas que involucran a Uberti, la propia Telpuk dijo que no lo conocía, aunque en su relato tuvo algunas contradicciones y, luego de una serie de declaraciones, decidió salvarlo e involucrarlo directamente a Antonini Wilson, cuando señaló que el venezolano era el hombre que cargaba la maleta repleta de dólares.

Es imposible que, apenas viviendo a 8 kilómetros de distancia, cuando en su pueblo “Pachi” era un hombre famoso del cual muchos de los habitantes sentían orgullo. Incluso, en una de las tantas indagatorias que debió atravesar la ex modelo, había afirmado que lo saludó por la ventanilla. Otra de las versiones, indican que el escándalo estalló luego de que Uberti, en un estado de ebriedad, se hubiera propasado con ella. (www.REPUBLIK.com.ar) 

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