jueves 20 de septiembre de 2018 - Edición Nº1368
REPUBLIK | Noticias de la cosa pública » Campo » 3 sep 2018

Los tamberos en situación desesperante

Con la modificación en las retenciones sojeras, Macri le declara la guerra al sector agroindustrial

Mientras las pizarras cambiarias mantenían en vilo a la sociedad argentina, dirigentes de peso como Daniel Pelegrina, presidente de la influyente Sociedad Rural Argentina (SRA) salieron con rapidez a marcar la cancha. “Las retenciones no son el camino correcto”, advirtió el directivo.


Los acontecimientos de la última semana dejaron al desnudo la inoperancia política de la coalición Cambiemos, que cerró su peor semana desde que llegó al poder en diciembre de 2015. La feroz corrida cambiaria acorrala cada vez más al macrismo, que se ve obligado a bruscos golpes de timón, con un incalculable daño en su capital político.

El sector agroindustrial argentino, que es el principal generador de divisas de la economía, sufre estos embates. Luego de la frenética devaluación, en donde la divisa norteamericana llegó a ubicarse sobre los 41 pesos, desde la Casa Rosada no dudan en llevar a cabo una cirugía mayor, para cumplir con las directivas del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Con el fin de reducir el enorme rojo fiscal, el presidente Mauricio Macri no mide consecuencias, y en su ciego frenesí por ajustar, pulveriza todas sus promesas de campaña. En el caso de la cadena agropecuaria, está a punto de cruzar un límite: Los derechos de exportación a la soja.

Las pizarras de la city porteña marcaron el ritmo de los últimos cinco días, y los tiempos se acortan. En este escenario, el gobierno nacional anunciará, el próximo lunes 3 de septiembre, una batería de medidas para afrontar el actual escenario económico.

En medio de fuertes rumores de renuncia de miembros de la mesa chica macrista, los trascendidos vinculados al sector agropecuario no paran de crecer. Acuciado por un enorme rojo fiscal, el ministerio de Hacienda buscará sumar dólares de donde sea, aún a riesgo de erosionar un ya desgastado capital político.

En este escenario, una de las posibilidades sería el freno a la baja de retenciones de soja (al poroto), y tampoco se descarta una reinstauración en los derechos de exportación en trigo y maíz.

Si estos anuncios se materializan, el poroto de soja tributaría un 26 por ciento, mientras que los subproductos de la oleaginosa quedarían en un 23 por ciento. Pero más allá de los porcentajes, el daño político para el presidente Macri será brutal. Durante buena parte de 2018, desde la Casa Rosada se analizó seriamente congelar la baja de retenciones a la soja, y reinstaurar derechos de exportación en trigo y maíz en un 10 por ciento.

Antes esta posibilidad, la cadena de valor agroindustrial –sobre todo la sojera- reaccionó como una fiera acorralada, y no dudó en mostrar sus dientes. Productores y directivos de las gremiales rurales advirtieron, con dureza, que no están dispuestos a aceptar ningún tipo de modificaciones en el actual esquema tributario granario.

“Los analistas no podrán entender” cantaba Charly García en “Cerca de la revolución”. En esta vorágine, los analistas granarios consultados por REALPOLITIK se mostraron contrariados ante esta posibilidad, y coincidieron en que la vuelta a las retenciones sería un grave error por parte del gobierno nacional.

Mientras las pizarras cambiarias mantenían en vilo a la sociedad argentina, dirigentes de peso como Daniel Pelegrina, presidente de la influyente Sociedad Rural Argentina (SRA) salieron con rapidez a marcar la cancha. “Las retenciones no son el camino correcto”, advirtió el directivo.

El mapa político del sector agroindustrial se encuentra, literalmente, prendido fuego. En la tarde del viernes 31 de agosto, el ministerio de Agroindustria encabezado por Luis Miguel Etchevehereanunció 600 despidos en esa dependencia. En la sede de Paseo Colón se registraron incidentes entre empleados del organismo y representantes sindicales contra efectivos policiales.

En paralelo, cadenas de valor como la lechería, porcinos y economías regionales trabajan con rentabilidad negativa. El escenario de corrida cambiaria abre un enorme signo de interrogación para estas actividades y, en todo el sector, el común denominador es la incertidumbre.

Con un FMI implacable y que exige respuestas, el presidente Macri ya tiene sus cartas desplegadas sobre la mesa, y en su afán por satisfacer las exigencias del organismo financiero, no dudará en romper lanzas con uno de sus principales aliados. (03/09/2018)

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