viernes 14 de diciembre de 2018 - Edición Nº1453
REPUBLIK | Noticias de la cosa pública » Campo » 21 sep 2018

No hay remate posible

“Esta vez sí va en serio”: el presidente Macri se burla de la cadena agroindustrial argentina

En esta línea, también mencionó uno de sus caballitos de batalla preferidos, y ponderó el trabajo que llevan adelante las mesas sectoriales. Al momento de redactar estas líneas, CRA abandonó la Mesa de Lechería, impotentes ante la pésima gestión del director nacional del área, Alejandro Sammartino.


(www.REPUBLIK.com.ar) Tras el anuncio del gobierno nacional sobre la vuelta de los derechos a la exportación, en el sector agroindustrial quedó un sabor agridulce. A todas luces, es una medida que cayó mal y condicionará la producción de trigo –sembrado sin retenciones- y del maíz; de hecho algunas estimaciones privadas advierten que el área de este cereal disminuirá y dará lugar a la soja.

De todas maneras, encajaron el golpe sin chistar. Para ellos, el peor escenario posible es la vuelta del kirchnerismo, y en nombre de esta creencia soportan las erráticas políticas agropecuarias del macrismo.

En este contexto “post retenciones”, el sector esperaba la palabra del presidente Mauricio Macri. La oportunidad llegó en JONAGRO, un evento organizado por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), en donde el primer mandatario estuvo a cargo de la apertura.

Más allá del contenido, la alocución presidencial reflejó la interna que vive la CRA en la actualidad. La imagen del día la entregó el titular de la entidad, el pampeano Dardo Chiesa. Sentado en una silla, a un costado del escenario, escuchó a Macri y aplaudió para la foto.

Durante buena parte del año, el directivo insinuó amenazas contra el oficialismo, habló de “traición” cuando trascendieron los primeros rumores sobre modificaciones en el esquema de retenciones sojeras y no descartó medidas de protesta. En su fuero íntimo, Chiesa movilizaría acciones más contundentes, pero la realidad indica que debe respetar el deseo de las bases de la entidad, y en ese punto las opiniones están divididas.

Una vez más, Macri apeló a eufemismos, distorsionó la realidad a la medida de sus conveniencias y buscó seducir a los asistentes del evento. Destacó a “la gran familia del campo, que entiende la importancia de la cultura del trabajo, el esfuerzo y el valor de la palabra”.

Este fue el puntapié inicial del stand up presidencial, que se extendió por espacio de 18 minutos. Escuchar a Macri referirse “al valor de la palabra” adquiere ribetes tragicómicos, y no conforme con esos términos, redobló la apuesta, y afirmó sin ruborizarse que “los productores van por la revancha del trigo”.

Un dato a tener en cuenta es que las decisiones de siembra de este cereal se planificaron en un escenario sin retenciones. Pero cuando empiecen a cosechar, deberán resignar un 10 por ciento de sus ganancias en concepto de derecho de exportación. ¿Esta “revancha” se hubiera materializado con retenciones en el horizonte? Es muy probable que no.

El presidente desplegó todo su arsenal discursivo, y no dejó pasar la oportunidad de mencionar que las retenciones son un impuesto “malísimo”, pero apeló a la buena voluntad del sector, al advertir que “dada la emergencia, les he tenido que pedir a todos los que tienen mayor capacidad en la sociedad, a los que pueden exportar, este último esfuerzo temporal”.

Un capítulo aparte fueron las palabras dedicadas al comercio exterior. “Hemos abierto más de 150 mercados, todos los días vamos por más” sostuvo, y destacó las ventas de miel, mandarina, carnes y cueros. Salvo el caso de la industria frigorífica bovina, que viene exhibiendo una performance positiva, el resto de las producciones citadas no mueven la aguja, más allá del beneficio puntual para las economías regionales.

El presidente Macri mencionó las políticas que implementa en el sector. Con crueldad, manifestó que están transformando al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) “en una institución amigable”. Tras ese burdo eufemismo, se esconden centenares de despidos en todo el país y hasta un empleado que falleció en las instalaciones del organismo sanitario al saberse despedido.

En esta línea, también mencionó uno de sus caballitos de batalla preferidos, y ponderó el trabajo que llevan adelante las mesas sectoriales. Al momento de redactar estas líneas, CRA abandonó la Mesa de Lechería, impotentes ante la pésima gestión del director nacional del área, Alejandro Sammartino.

Pero como todo humorista que se precie, guardó su mejor material para el final: “esta vez sí va en serio”. No hay remate posible. (21/09/2018)

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias

VIDEOS