miércoles 15 de agosto de 2018 - Edición Nº1332
REPUBLIK | Noticias de la cosa pública » Opinión » 15 may 2015

Correo de lector

El bochorno de un sistema de seguridad en espectáculo deportivo y sus irresponsables

Por EMILIO AUGUSTO RAFFO (www.REPUBLIK.com.ar) - Ayer debían jugarse el tercer súper clásico de Boca Juniors y River Plate, disputando la fase clasificatoria de la tradicional Copa Libertadores de América. Si bien el partido fue organizado por las autoridades del CONMEBOL, representando a esta organización su delegado de origen boliviano, la responsabilidad inmediata corresponde a las autoridades del club local, es decir, Boca Juniors.


Por EMILIO AUGUSTO RAFFO (www.REPUBLIK.com.ar) - Ayer debían jugarse el tercer súper clásico de Boca Juniors y River Plate, disputando la fase clasificatoria de la tradicional Copa Libertadores de América. Si bien el partido fue organizado por las autoridades del CONMEBOL, representando a esta organización su delegado de origen boliviano, la responsabilidad inmediata corresponde a las autoridades del club local, es decir, Boca Juniors.

Lo cierto es que un grupo minúsculo de irresponsables -sean cuatro, veinte o cincuenta- agredieron al equipo visitante cuando este retornaba al campo de juego luego del entretiempo. Se dijo que fueron agredidos con gas pimienta (cuyos efectos son fácilmente remediables con solo no frotarse los ojos o la zona afectada) y/o gas lacrimógeno (cuyos efectos experimentamos muchos en aquellas históricas jornadas del Luche y Vuelve, cuando éramos adolescentes)

Producido este hecho, repudiable por cierto, los jugadores, cuerpo técnico y hasta el mismo presidente del club visitante, con un histrionismo sin par, comenzaron una parodia victimizándose innecesariamente.

Lo cierto es que luego de más de dos horas deliberando, las autoridades pertinentes resolvieron suspender el encuentro. Algo que debió definirse en no más de diez minutos. A esa altura, de haber habido hinchada visitante, el agravante de este bochornoso episodio hubiese dado lugar a hechos impensables.

Pasó el tiempo y ninguno de los dos equipos se resolvía a dejar el campo de juego. No existía explicación de ningún tipo. El bochorno se acrecentaba.

El estadio estaba casi vacío, sin saber qué había pasado con los más de 1.800 efectivos contratados para seguridad del evento, sumados los de seguridad del club local.

UN VERDADERO ESCARNIO

Recordaba entonces la marcha del 18F, en donde un nutrido grupo de fiscales convocó a una multitud (se dijo 400 mil personas, pueden ser más o pueden ser menos) con motivo de la muerte del fiscal Alberto Nisman (hoy, con una actividad cuestionada al frente de la UFI, el caso AMIA, el manejo de fondos, etcétera).

Entre esos fiscales que le reclamaban al gobierno nacional “justicia”, omitiendo que eran ellos precisamente quienes estaban encargados de la misma, se encontraban los fiscales Stornelli y Plee, que eran los responsables y encargados de la seguridad del club Boca Juniors (este último fue visto con una campera del club local; y ambos aparecieron en un documental con los jefes de la barra brava de la 12).

Es decir, los fiscales reclaman justicia y seguridad (en forma corporativa, por cierto, y valiéndose de una multitud de ingenuos) y cuando deben garantizarla son los responsables de un hecho bochornoso.

“La mujer del César no solo debe ser honesta, sino  también parecerlo”. Los fiscales de turno y los superiores de estos fiscales deberían expedirse al respecto. (15/5/2015)

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