miércoles 15 de agosto de 2018 - Edición Nº1332
REPUBLIK | Noticias de la cosa pública » Opinión » 17 may 2015

Correo de lector

El “pato rengo” que jugaba a Gran Hermano

Por FERNANDO DI IORIO (www.REPUBLIK.com.ar) - Suele considerarse que aquel mandatario que transita sus últimas semanas al frente del cargo que ostenta, y no cuenta con la posibilidad de continuar en éste, es un “pato rengo”. En nuestro país, cierto periodismo suele aludir a este síndrome, asociándolo a la pérdida de poder que se manifiesta a medida que se acerca el momento de entregar el mando, a la sensación de inercia propia ante el cumplimiento formal de las funciones asignadas hasta el último día.


Por FERNANDO DI IORIO (www.REPUBLIK.com.ar) - Suele considerarse que aquel mandatario que transita sus últimas semanas al frente del cargo que ostenta, y no cuenta con la posibilidad de continuar en éste, es un “pato rengo”. En nuestro país, cierto periodismo suele aludir a este síndrome, asociándolo a la pérdida de poder que se manifiesta a medida que se acerca el momento de entregar el mando, a la sensación de inercia propia ante el cumplimiento formal de las funciones asignadas hasta el último día.

Si existe un ejemplo cabal que rompe con este término político, precisamente lo encarna la mismísima presidenta de la nación, Cristina Fernández de Kirchner. Dispuesta a concluir su mandato con la misma tónica que la caracterizó desde el 10 de diciembre de 2007, Cristina ha marcado la agenda electoral desde finales del año pasado, con tanta sutileza que resulta complejo ir desentramando sus preferencias sucesorias desde aquellos tiempos.

En las últimas semanas, comenzaron a producirse los primeros movimientos en vistas a desgranar el monolítico bloque de precandidatos presidenciales, que salía de memoria durante los primeros meses del año: Julián Domínguez, Aníbal Fernández, Sergio Urribarri, Agustín Rossi, Jorge Taiana, Florencio Randazzo y Daniel Scioli. Gobernadores, ministros, referentes de movimientos sociales, poco a poco fueron abandonando la contienda, o haciendo caso a ciertas recomendaciones desde Casa Rosada.

El primero en reducir el extenso listado fue Julián Domínguez, quien a mediados de marzo bajara a la arena bonaerense para comenzar a luchar por la gobernación más importante de todas. Días más tarde el diputado Carlos Kunkel adelantó el final de la película, señalando que la presidenta avalaría sólo dos fórmulas dentro del FPV, una más ortodoxamente kirchnerista, y otra, de matices liberales moderados.  

El siguiente en declinar su precandidatura fue Aníbal Fernández, quien a finales de abril ya dejaba entrever que permutaría sus pretensiones presidenciales por las de la provincia de Buenos Aires.

Hasta entonces, la cuestión pareció desarrollarse en cuentagotas. Sin embargo, durante la última semana se asemejó más a un efecto dominó, producto de las palabras de la presidenta durante un acto en Chaco el viernes 8. Allí pidió un “baño de humildad” para los candidatos, criticando la extensa cantidad de pretendientes tanto nacionales como bonaerenses, y rescatando la propia actitud de Jorge Capitanich tras gobernar dos veces su provincia y aspirar ahora a la intendencia de Resistencia. 

El primero en sucumbir ante el cimbronazo de Cristina fue Sergio Urribarri, quien el lunes por la mañana anunció que abandonaba su precandidatura, no sin antes lanzar ciertas ironías con un claro destinatario (Florencio Randazzo) y anunciando que en agosto igualmente estaría en algún lugar de la oferta electoral. 

Finalmente, el jueves se produjo el último temblor.  A la mañana le tocó el turno a Agustín Rossi, y por la tarde fue Jorge Taiana, quienes se sumaron al gobernador de Entre Ríos. En paralelo, Carlos Castagneto, Patricio Mussi, Diego Bossio y Fernandoel ChinoNavarro, abandonaron la contienda provincial.

Hábil estratega, durante esta semana Cristina apeló a su propio reality, a caballo del comienzo de Gran Hermano y de Showmatch, evaluando seguramente las consecuencias de lo ocurrido durante el primer programa de este último.

Lejos de ser un “pato rengo”, La mandataria mantiene intacto su poder de mando. Las cartas quedaron sobre la mesa, y la “profecía” de Kunkel se hizo realidad. (17/5/2015)

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